Huracán Kenna a casi 24 años de su impacto en Tuxpan

 La mañana del viernes 25 de octubre de 2002, el murmullo habitual del río San Pedro en Tuxpan, Nayarit, fue reemplazado por un rugido ensordecedor. Lo que comenzó días antes como una perturbación en el Pacífico mexicano se había transformado en Kenna, un monstruo meteorológico de categoría 5 que terminó tocando tierra a pocos kilómetros como categoría 4, con vientos sostenidos de 230 km/h y rachas superiores a 275 km/h.

Ese día, la geografía y la historia del municipio cambiaron para siempre.



El nacimiento del gigante y datos que hicieron historia

Entre el 22 y el 24 de octubre, Kenna experimentó una de las intensificaciones más rápidas jamás registradas en el Océano Pacífico. En menos de 48 horas pasó de tormenta tropical a un devastador huracán categoría 5.

  • Registro histórico: Kenna se consolidó como el tercer huracán más intenso en tocar tierra en la costa del Pacífico mexicano en la era moderna.

  • Nombre retirado: Debido al nivel insólito de destrucción en Nayarit y Jalisco, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) retiró oficialmente el nombre Kenna de la lista internacional de ciclones.

  • El efecto embudo: Mientras las comunidades costeras recibían el golpe directo de la marea de tempestad, en Tuxpan el peligro real venía desde la sierra.




La trampa del agua: ¿Qué sucedió exactamente en Tuxpan?

A diferencia de los puertos costeros donde el viento destruyó fachadas y estructuras, en el municipio de Tuxpan la amenaza mortal fue el desbordamiento intempestivo del río San Pedro.

Las lluvias torrenciales vertidas sobre la Sierra Madre Occidental drenaron directo hacia la cuenca baja del río. A pocas horas del impacto en tierra, el río rebasó sus bordes naturales. Una masa impenetrable de agua marrón, lodo y escombros comenzó a invadir las calles pavimentadas y los caminos rurales de la cabecera municipal.

En cuestión de minutos, el agua subió drásticamente hasta alcanzar niveles de más de dos metros en varios barrios y comunidades agrarias, cubriendo por completo vehículos, maquinaria agrícola y las emblemáticas galeras de secado de tabaco.

Familias atrapadas en los techos y el impacto a la comunidad

El fenómeno no discriminó. Miles de habitantes perdieron el patrimonio de toda su vida en cuestión de horas.

Centenares de familias tuxpenses tuvieron que subir a las azoteas y techos de lámina para ponerse a salvo mientras esperaban rescate en medio del caos. La corriente arrasó con cultivos enteros de sandía, sorgo y tabaco —el motor económico local—, además de provocar la muerte de ganado y la pérdida total del enser doméstico en miles de hogares.

El suministro eléctrico y las telecomunicaciones se colapsaron por días, dejando a Tuxpan temporalmente aislado del resto del país.

La huella imborrable en la memoria tuxpense

El huracán Kenna no solo dejó una marca física de lodo en las paredes de las casas; redefinió la resiliencia de la comunidad. Durante las semanas posteriores al 25 de octubre de 2002, la solidaridad vecinal, la ayuda comunitaria y los trabajos de desazolve permitieron que Tuxpan emergiera del fango.

Hoy en día, Kenna se recuerda no solo como una de las mayores catástrofes naturales del siglo en Nayarit, sino como el evento que demostró que el verdadero espíritu del "Pueblo Blanco" radica en su capacidad para levantarse juntos contra la corriente.



No hay comentarios